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jueves, 2 de diciembre de 2010

HISTORIA 1.0, Capitulo 10

Enlace Capítulo 9

Capítulo 10: Enfrentamiento con el agua.


Jorge se encontraba en el gimnasio frente a Modern, líder de Ciudad Aguamarina, aquella mañana.
Un gran Wailord abarcaba una piscina que actuaba por pista de combate mientras la luz entraba por el techo acristalado. El aroma a mar inundaba toda la estancia y Jorge estaba en su marca pensando en sus estrategias en todo momento. Este era el primer combate junto a Porygon y él había entrenado duro antes de enfrentarse a Modern.
-Venga Porygon, no nos dejemos apabullar por esa ballena pokémon. Sigamos intentándolo. ¡Rayo!
-La capa de grasa de mi Wailord hace que solo sienta un leve calambre- respondió el líder que vestía una ropa muy fresca y peinaba con el pelo pincho- Wailord Salpicar.
La ballena absorbió agua por la boca para después expulsarla ferozmente por el orificio de su lomo.
-¡Porygon Protección!
-Menos mal que Porygon ha creado esa pared… - apuntó Hipo algo angustiada por los varios ataques fallidos que sumaban. Se había sentado junto a Raúl en una grada de poca envergadura situada cerca del campo de batalla.
-Jorge ha capturado un buen pokémon pero no podemos olvidar que es su primer combate de gimnasio juntos. No estoy muy seguro de su lazo de amistad todavía…
-Porygon Rayo a máxima potencia. ¡Tú puedes!
-Sigue siendo inútil. Wailord Salpicar, una vez más.
-¡Porygon Protección!
El pokémon cibernético fue desplazado varios metros hacia atrás debido a la potencia del torrente de agua expulsado por la ballena.
-Wailord Buceo.
La ballena pokémon se zambulló al fondo de la piscina. Aunque se encontrara en lo más profundo, se la seguía viendo sin problema.
Jorge tuvo una idea en ese momento y lanzó una orden en cuando comprobó que Wailord iba a salir para golpearles- ¡Porygon Rayo!
-¡Claro! La gruesa piel de Wailord le protegía en gran medida de la electricidad pero al estar dentro de la piscina, el agua ha potenciado el Rayo de Porygon. Creo que debería tomar nota por si mis pokémon eléctricos necesitaran mejorar sus ataques.
-Wailord no puede continuar- advirtió el árbitro en la línea de la pista sin perder ojo.
-No tuve en cuenta eso. Quizás te he infravalorado. Vuelve Wailord. Tengo curiosidad por ver que haces con mi siguiente pokémon. El agua siempre es muy traicionera. Gyarados adelante.
-<<Gyarados pokémon de tipo Agua y evolución de Magikarp. Gyarados es un Pokémon extremadamente violento. Vive tanto en agua dulce como marina, pero a diferencia de Magikarp, Gyarados es muy territorial y agresivo>>
-Al ser de tipo Agua-Volador, Jorge tiene ventaja. Este tipo de pokémon es muy débil ante ataques de tipo Eléctrico- señaló Raúl apoyando a su amigo y pensando igual que él.
-¡Porygon Rayo!
-Sabía que irías a lo fácil. Gyarados Surf.
-¡Ha levantado todo esa agua solo para frenar el ataque eléctrico! Parece tener cubiertos esos francos. Ni yo tan siquiera había visto esa forma de deshacerse de un ataque eléctrico.
-Gyarados vamos allá con un Golpe.
El pokémon de Modern usó todo su cuerpo, llegando a lanzar a Porygon contra la pared al rematarle con su cola.
-Aún podemos continuar. Yo sé que Porygon todavía tiene energías. ¡Psicorrayo!
-Gyarados Surf.
-Otra ola. ¿Ese ataque solamente lo usa para defenderse o qué?
-Pues parece que sí Hipo. Hay que decir que para echar abajo el rayo multicolor de Porygon hay que controlar muy bien el agua.
-Gyarados es el momento de Lanzallamas.
-¿Cómo? ¿Gyarados puede aprender Lanzallamas? Porygon elude y Psicorrayo.
El chorro de fuego escupido por el pokémon de Modern pasó muy cerca del cibernético. Aún así, el líder no perdía el tiempo en contraatacar.
-Surf.
-¡Maldita sea!- pensó Jorge que comenzaba a desesperarse. Ninguno de sus ataques llegaba a Gyarados- Esas olas gigantes nos están dando problemas.
-Gyarados Rayo Hielo- Porygon quedó congelado casi en el acto. No podía moverse-Termina con Golpe.
-Porygon se encuentra sin energías para continuar- informó el arbitro señalando a Gyarados como ganador de esta batalla pero no del combate. Jorge estaba aún dispuesto de ganar a Modern.
-Porygon era la mejor baza contra Modern y solo se pueden utilizar dos pokémon…
-No te preocupes Hipo. Jorge ideará algo. Hace solo una semana que lo conozco pero sé que es decidido y está dispuesto a ganar.
-Vuelve Porygon, lo has hecho muy bien en tu debut. Pidgey, adelante.
-¿Ese pajarillo?- Modern se quedó un poco sorprendido al ver al pequeño Pidgey de Jorge- No sé que pensar, la verdad. Gyarados ve con Golpe.
-Pidgey esquívalo y Ataque Ala.
-No debí infravalorarte, otra vez… Sin duda eres un chico de sorpresas pero Gyarados es bueno en combates de agua. ¡Rayo Hielo!
-¡Oh no!- Hipo se llevó las manos a la boca- El hielo es muy efectivo contra los voladores.
Jorge tuvo rápidos reflejos para reacionar- ¡Pidgey esquivar y Ataque Rápido!
-Surf- Pidgey no tuvo más remedio que no atacar y elevarse para esquivar la ola- Gyarados Rayo Hielo.
-Pidgey esquivar.
-Ninguno de los dos consigue hacer blanco en el otro. Cualquier paso en falso y boom, alguno puede caer debilitado… Y sé de lo que hablo, tengo muchos combates de gimnasio en mis espaldas.
-Veamos que se les ocurre para remediar eso. Yo mantengo la fé.
-Gyarados Golpe, y no dudes en usar toda tu fuerza.
-Pidgey esquivar y Ataque Ala.
-Me estoy empezando a desesperar ¡Gyarados Rayo Hielo!
-¡Está vez sí que le a alcanzado! ¡Ha sido un golpe crítico! Raúl empieza a rezar que esto se pone muy difícil.
-No soy creyente…
Pidgey perdió altura y aterrizó el borde de la pista rompiéndose el hielo que le cubría.
-Venga Pidgey, ¡tú puedes! Yo sé que puedes.
-Acabemos de una vez por todas. Gyarados Surf.
-¡Esa ola es más grande que las anteriores! ¡Pidgey está perdido!
-¡No puedo mirar!- gritó Hipo tapandose los ojos con sus manos.
-¡Pidgey Tornado!
Los dos ataques chocaron violentamente. El agua, como si se tratase de una llovizna, salpicó a todos los presentes.
-¡Gyarados Surf, una vez más!
-¡Pidgey Tornado!
Esta vez el choque fue aún más feroz. El agua rebosó de la piscina mojando los pies de Jorge y Modern, alcanzado incluso a la posición de Hipo y Raúl que tuvieron que levantarlos.
-¡Gyarados Rayo Hielo!
-Pidgey Tornado, otra vez.
El Rayo Hielo de Gyarados fue desviado pero revotó en el cristal del techo y alcanzó al exhausto pajarillo.
-¡Que mala suerte! Parecía que le estaban haciendo frente.
-¡No te rindas Pidgey! ¡Yo confío en ti!
Pidgey se levantó sobre sus dos patas. Irguió su cabeza y gruñó fuertemente. Para sorpresa de todos, comenzó a brillar.
-¿Mi Pidgey está evolucionando…?
El pequeño pajarito adquirió un mayor tamaño y sus alas se hicieron má robustas. Había llegado a ser todo un Pidgeotto.
-¡Bien, tengo un Pidgeotto!- se alegró Jorge cuando el evolucionado pájaro alzó el vuelo nuevamente.
-<<Pidgeotto pokémon de tipo Normal-Volador y evolución de Pidgey. Llenos de vitalidad, constantemente vigilan su territorio, castigando con picotazos a los intrusos>>- informó la Pokédex de Jorge rigurosamente.
-Eso no cambiará nada. Sigue muy cansado. Gyarados Surf.
Pidgeotto tomó aire y emprendió el vuelo dispuesto a atravesar la ola con su nuevo ataque Golpe Aéreo.
Primero hizo un vuelo rasante consiguiendo más velocidad y unas estelas que comenzaban en su pico y terminaban más allá de su cola.
Cuando alcanzó a Gyarados el golpe fue devastador. El pokémon de Modern se desplomó elevando el nivel del agua de la piscina y salpicando a su entrenador.
-Increible, me dejas sin palabras Jorge. Vuelve Gyarados- Modern sacó algo de su bolsillo. Tenía forma de ola y era de color turquesa- No lo haces nada mal. Tus ataques son más poderosos de lo que parecen. Por tu victoria te entrego la Medalla Marina.
-Gracias. ¡Bien, tengo la Medalla Marina!- Jorge lo celebró junto a su recién evolucionado Pidgeotto. Sus amigos se pusieron de pie aplaudiéndole. 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

HISTORIA 1.0, Capitulo 9

Enlace Capitulo 8

Capítulo 9: Un pokémon muy cibernético.


Los amigos habían pasado aquella noche en las habitaciones para entrenadores del Centro Pokémon y Jorge estaba dispuesto a ganar su segunda medalla de gimnasio.
Cuando se disponían a abandonar el Centro Pokémon, una de las enfermeras chilló tras el mostrador de la entrada. Al parecer, un pokémon había inutilizado la base de ordenadores y también había lanzado una pequeña descarga a la mujer.
-¿Qué pokémon es ese?- Jorge sacó la Pokédex que le había prestado su tío que era muy similar a la de Hipo. Se abría hacia arriba, contaba con una pantalla algo más grande que la que él había heredado y perdido y varios botones para controlarla.
Porygon salvaje
-<<Porygon pokémon del tipo Normal. Este pokémon artificial es obra de científicos. Está formado por códigos de programación y se mueve libremente por el ciberespacio aunque también recorre nuestra realidad con soltura>>
-¡Cuidado!- Porygon lanzó un gran Rayo al ver a los tres jóvenes. El ataque destruyó una de las plantas decorativas mientras la enfermera y los tres amigos se tiraban al suelo para eludirlo- ¡Eso sí que ha sido potencia!
Porygon entró por una de las ranuras del ordenador y desapareció.
Después de este encontronazo, decidieron volver al gimnasio pero aún no iban a poder. Un chico junto a un Aipom estaba practicando lo que parecía un Rapidez. Cual fue la sorpresa, que justo consiguió emitir una ráfaga de estrellas cuando los tres amigos andaban por la acera, teniendo que agacharse para que no los dejara hechos papilla.
-Que día llevamos…- apuntó Hipo incorporándose.
-Cuando lo siento- el chico, no más grande que nuestros amigos y con una gorra que le tapaba la cara, agachó la cabeza a modo de disculpa.
-Tranquilo, no pasa nada. ¿Estás entrenando con tu Aipom?
Aipom del extraño chico
-Sí, pero aún no conseguimos un Rapidez de verdad.
-Excepto el que casi nos rebana la cabeza. Veamos que dice la Pokédex- Hipo sacó su Pokédex de color amarillo eléctrico.
-<<Ditto pokémon de tipo Normal. Este…>>- el chico dio un manotazo a la que fuera líder de gimnasio y la Pokédex se hizo añicos al golpearse contra los adoquines.
-¡Eh! ¿Que te pasa?
-¡Oh dios mío! ¡Cuando lo siento! Creí ver… una avispa en tu mano y… solo quería ayudarte.
-¡Pues espero que me ayudes a arreglar mi Pokédex! Que poco nos duran…- recogió lo que quedaba de ella. La pantalla estaba partida por la mitad, algunos botones se habían desprendido y la carcasa estaba abierta mostrando los componente electrónicos de su interior.
-Tranquila Hipo, solo ha sido un accidente- Jorge sujetó a la chica para que no llegara a las manos.
-¡Tengo una idea! ¿Por qué no me ayudas a entrenar Jorge? Mi Aipom y yo necesitamos todavía mucho.
-¿Yo? Acabo de salir del Centro Pokémon. Iba al gimnasio y quería que mis pokémon estuvieran al cien por cien.
-No te preocupes. Solo sería un combatillo de nada. Yo tan solo poseo a Dit… quiero decir a Aipom.
En la gran plaza de la ciudad decidieron que se disputaría el combate. Hipo actuaría de árbitro. Los dos combatientes dejaron una distancia más o menos reglamentaria entre ellos.
-Solo se usará un pokémon. ¿Estáis preparados chicos?- los dos asintieron con la cabeza- Pues entonces, ¡podeis comenzar!
-Venga Aipom, al tajo.
-Adelante Nincad…
El chico tosió exageradamente- Creo que no es una buena opción frente a mi Aipom.
-¿Cómo? ¿Tú crees? Vale, está bien- Jorge cambió de poké ball- Cynda adelante. ¿Mejor?
-¡Eso es otra cosa!- pero Cynda comenzó a andar, sorteando los canales de agua salada, y se acercó al chico- Hola Cyndaquil… vamos a combatir, sí. Buen chico, buen chico.
Cynda lanzó su Lanzallamas contra él y se pudo ver que en realidad era Miguel. La ropa que llevaba se chamuscó y la gorra desapareció por lo que Jorge y sus amigos no tuvieron duda alguna.
-¡Maldito enano! Ditto Transformación- el falso Aipom se convirtió en un Cyndaquil- Ahora te achicharraremos nosotros. ¡Lanzallamas!
-¡Cynda esquivar y Rapidez!
-Esas estrellas han dejado muy debilitado al Ditto de Miguel- señaló Hipo colocándose junto a su amigo. Sin embargo, de un segundo a otro, una red metálica atrapó a Cynda- ¡Eh! ¿Ya estáis haciendo de las vuestras? No aguantabais más.
-Ya era hora… Ditto ha sufrido un duro revés.
-¡No te hagas el listo conmigo, querido! ¡Solo tenías que obligarles a sacar un pokémon! No que nos descubrieran…
-Adelante Nincada. Excavar- el pokémon de Jorge se introdujo en el subsuelo. Movió los adoquines cerca de Carla que provocó que perdiera el equilibrio y cayera en uno de los pequeños canales.
-¡AH! ¡Este vestido vale más que todos vosotros! Loudred adelante. ¡Salva mi honor!
Sin acabar con las sorpresas, nuevamente apareció Porygon, el que se habían encontrado en el Centro Pokémon. Comenzó a cargar energía psíquica en la punta de lo que sería su hocico. El potente rayo multicolor, más comumente conocido como Psicorrayo,  dejó fuera de combate a Ditto.
Jorge decidió unir fuerzas con aquel Porygon- Nincada Bofetón Lodo.
La salpicadura de barro blando más un nuevo Psicorrayo de Porygon lanzaron a los dos ladrones a la fuente de la plaza con forma de Suicune. Porygon huyó del lugar.
-¡Malditos! ¡Otra vez que se salen con la suya!
Como el que no quiere la cosa, ya era la hora de comer y el gimnasio estaba cerrado. Un chorro de lágrimas que llegaban hasta el suelo emanaban de los ojos de Jorge que pasaron de seguirle el juego al Equipo Cirio.
-¿Por qué no comemos también nosotros?- propuso Hipo para animar a Jorge.
-Los martes mi tío cierra. Es el único día que libran para descansar.
-¡Perdona! ¿Has olvidado que tienes un amigo chef? Yo os preparé una suculenta comida. Tengo los mejores ingredientes.
En las afueras de la ciudad, en un merendero, establecieron su campamento de mediodía.
-¡Voy a estallar!- Jorge tuvo que aflojar algunos agujeros en su cinturón tras la comilona.
-Yo también… ¡Estaba todo buenísimo! Pero era mucha…
-¿He preparado demasiada comida? ¿De verdad? Creo que me he pasado…
Jorge abrió su mochila para tomarse sal de frutas cuando se dio cuenta de una cosa, aún no había probado la máquina del profesor. Incluso, se encontraba todavía precintado el paquete. Cortó la cinta de plástico con uno de los cuchillos y lo abrió.
-Pues parece un simple ordenador portátil. ¿A que sí Raúl?
-Yo también creo eso. ¿Estás seguro que esta es la máquina del Profesor Galache?
-No sé, debería. Aquí hay una nota. Parecen las instrucciones.
-Léelas y salgamos de dudas.
-“Portátil de Pokémon. Máquina diseñada para el envío de pokémon”- Jorge le dio la vuelta al papel- No pone nada más.
-Pues menudas instrucciones…
-Lo encenderé- Jorge presionó el botón y tras cargar una página de entrada y conectarse a internet automáticamente, saltó una animación a todo volumen del profesor Galache- ¿Que era eso…? Mi corazón…
-¡Qué susto!- respondió Raúl recogiendo el tenedor que se le había caído.
-“Hola, Jorge. Te indicaré como funciona esta máquina”- el profesor virtual muy parecido al Profesor Galache se movió por la pantalla señalando los diferentes iconos que había- “Este es el mapa de la región y este otro una Pokédex”
-¡Que útiles!- apuntó Jorge con ilusión.
-“Ninguno de los dos funciona”
-¡Pues estamos buenos!...
-“Este otro sí que funciona. Es el envío de Pokémon. Donde se encuentra la disquetera pueden insertar una ball. Si conectas con mi laboratorio viajará directamente hasta aquí. Y ya está. Adiós”
-No es de muchas explicaciones, por lo que se ve- asintió Hipo comprobando que el profesor virtual había desaparecido- ¿Y lleva varios meses para inventar esto? No me lo creo…- de pronto de la disquetera comenzaron a salir chispas- ¡Ah! ¿Que has hecho Jorge? ¿Ya lo has roto?
-Pero si no he tocado nada- el cajón se abrió violentamente y salió Porygon. La pantalla se apagó- ¿Otra vez tú? Espero que no lo hayas roto porque lo acabo de estrenar.
Porygon comenzó a dar vueltas alrededor de los tres jóvenes.
-¿Qué le pasa a este? El pelo no me lo toques.
-Creo que quiere que le sigamos. ¿Vosotros que decís?
Hipo y Raúl se encogieron de hombros. Por una parte les intrigaba aquel pokémon cibernético pero otra desconfiaban. Finalmente, optaron por serguirle.
Porygon fue el primero y los chicos detrás. Les condujo al centro de la ciudad, a un gran edificio con la fachada de cristal.
-¿Dónde nos has traído Porygon? Estamos lejos del merendero. A este paso no voy a tener mi combate de gimnasio en la vida.
El pokémon atravesó el umbral de la puerta principal, que estaba abierta de par en par. Intrigados, se asomaron y vieron que se trataba de un banco.
-¿Esto es un banco? ¿Y por qué no tiene un letrero o algo en la fachada como todos?- Porygon les indicó la planta de arriba- Oye chicos, ¿no os parece raro que un banco esté tan desierto un día entre semana como hoy? No sé aquí pero en Ciudad Brillante estaban abiertos por lo menos hasta las dos.
Al acercarse a la escalera oyeron algo.
-¡Mételo todo en la bolsa! ¡¡Rápido!!
-Sí, sí…
Los chicos se llevaron la mano a la boca. Quedaron petrificados al escuchar y después ver con sus propios ojos lo que allí estaba sucediendo.
-Es un atraco- dijo Jorge con un hilo de voz- ¿Qué hacemos?
-Pues lo primero llamar a la policía. Vamos, digo yo.
-Que vienen- Raúl comenzó a correr de puntillas por el hall.
-Llamad a la policía. Yo me ocupo de entrenerlos. Adelante Pidgey, Tornado.
El remolino zarandeó a los ladrones que bajaban raudos y veloces por las escaleras de acero y cristal, algunos peldaños se rompieron. Porygon lanzó su Rayo para noquearlos. Pidgey tuvo que eludir el ataque de Porygon, ya que era muy potente y contundente. Los dos sujetos enmascarados estaban inconscientes. Poco después vino la policía con sus feroces Growlithe y los detuvieron.
-Ha sido muy peligroso chicos. La próxima vez esperad a que lleguemos, ¿entendido?
-Como usted diga agente.
Los tres jóvenes salieron del banco y continuaron la calle hacia el merendero de las afueras.
-En un momento, en donde nos hemos metido… ¡que miedo chicos!
Cuando andaban por la adoquinada calle, Porygon comenzó a seguirles. Jorge se hizo el sueco aunque sabía de sobra que el pokémon venía detrás.
De repente, se giró con algo en la mano- ¡Adelante Poke ball!
Porygon salió pocos segundos después de entrar en el aparato esférico.
-¿Lo vas a intentar capturar? Como no te des prisa lo haré yo, me he quedado fascinada con su Rayo.
-Adelante Nincada, Garra Metal.
-Ese ha sido un golpe contundente…
-Ya te digo Raúl. Es que Nincada convierte sus garras de tal manera que parecen de puro acero.
-Nincada ahora usa  Bofetón Lodo.
Porygon recibió la tierra mojada dejando de levitar y aterrizando en el suelo.
-Lo volveré a intentar ¡Adelante Poke ball!
No se mantuvo en el interior aunque estuvo más que la vez anterior.
-Ese pokémon es duro de pelar, y eso que no es de tipo Eléctrico.
-Intentemos otra cosa. Nincada Excavar.
-Esa es una buena estrategia. Ahora Porygon lo tendrá muy difícil para saber de donde vendrá vuestro próximo ataque.
Pero al poco de que Nincada saliera del suelo, Porygon usó un movimiento extraño que no habían visto, al menos Jorge. Se trataba de una campana protectora de color verde.
-¿Que ha sido eso?
-Creo que es Protección. En alguna ocasión en el gimnasio los aspirantes lo usaban. Es un buenísimo escudo de defensa. Pero sí se usa muy continuado termina por fallar.
-Bueno, pues estonces no pararemos de atacar. ¡Nincada Garra Metal una y otra vez!
Como predijo Hipotenusa, la protección se desvaneció tras absorber varios arañazos. Cuando Nincada consiguió golpear a Porygon, éste apenas se inmutó y lanzó su Psicorrayo.
-Nincada esquívalo y Garra Metal- Jorge tenía una nueva oportunidad después de apartarse del rayo multicolor- ¡Vamos Poke ball!
Porygon, al encontrarse tan agotado, se quedó dentro de la ball. Que el piloto rojo se apagara indicaba que Jorge se había hecho con su sexto pokémon.
-¡Bien, tengo un Porygon!
-Tienes que saber que los Porygon son muy difíciles de encontrar. Tienes todo un lujo de pokémon. Y encima sabe Rayo. Ojalá me hubiera adelantado yo…
-Tú siempre igual con la electricidad… 
Enlace Capítulo 10

    lunes, 15 de noviembre de 2010

    HISTORIA 1.0, Capítulo 8

    Enlace Capítulo 7

    Capítulo 8: Ciudad Aguamarina, la belleza en estado líquido.

     Nuestros jóvenes entrenadores se encontraban en las afueras de Ciudad Aguamarina. Jorge estaba haciendo un último entrenamiento antes del combate de gimnasio con la ayuda de los pokémon de Hipo y Raúl.
    -Mareep Impactrueno.
    -¡Pidgey esquivar!- el pájaro lo eludió con su caracteristica velocidad sin recibir ni un solo daño- Bien hecho. Ahora Spheal Rayo Aurora- a eludir con gran elegancia y eficacia. Además, Spheal había conseguido perfeccionar aquel rayo arcoíris- ¡Muy bien los dos!
    Vigoroth y Poliwhirl practicaban los puños mientras Squirtle y  Elekid ayudaban a Cynda con la puntería y la perfección de Lanzallamas.
    Sin embargo, el mayor reto para Jorge era su nuevo Nincada. El pokémon de tipo Bicho-Tierra debería ponerse rápidamente al día. Los dos estaban frente a frente mirándose.
    -Esos dos van a fundirse con la mirada.
    -No tengo muy claro lo que están haciendo o pretenden hacer, la verdad- señaló Hipo con cierta intriga.
    -Yo tampoco lo sé.
    -¡Nincada Excavar y Garra Metal!- gritó Jorge de pronto y sus dos amigos y los pokémon dieron un bote del susto. Nincada se ocultó debajo del terreno y a continuación salió para destruir un enclenque árbol con sus garras reforzadas como el acero- ¡Muy bien!
    -El nuevo pokémon de Jorge desbordaba poder y ganas de combatir en el gimnasio. ¿Verdad Hipo?
    -Yo era líder y te aseguro que Nincada puede dar mucho juego.
    Ciudad Aguamarina contaba con una gran población, edificios muy altos que brillaban con la luz y una fuente principal con un pokémon legendario.
    -¡Guau! ¡Es un Suicune! Ojalá pudiera verlo.
    Suicune, la forma
    de la fuente
    -<<Suicune pokémon legendario de tipo Agua. Cuentan que siempre que aparece un Suicune soplan vientos del Norte. También se rumorea que puede purificar aguas turbias y sucias>>
    Una estatua de Suicune coronaba la gigantesca fuente. Un chorro de agua emanaba de la boca del pokémon legendario. El agua rebosaba por los cuatro costados de la fuente y recorría una red de canales que había por toda la ciudad. Jorge dió un sorbo en uno de los llamativos pasamanos de agua.
    -¡Arg! ¡Qué salada!
    Hipo y Raúl se rieron- Esta agua proviene del Rio Salado. Nace en una montaña que su interior está repleto de bloques de sal. De ahí su sabor.
    -Gracias por avisarme chicos…
    -Será mejor que pasemos por el Centro Pokémon antes de ir al gimnasio. Debes llevar tu equipo al cien por cien de energías.
    -Buena idea Hipo. Así podré recoger también la máquina del Profesor Galache. Recordad que el Profesor la dejó en el Centro Pokémon de la ciudad.
    Entraron en el gigantesco Centro Pokémon de cinco plantas después de andar por las anchas avenidas con agua circulando a un lado y a otro. Jorge entregó las balls de sus pokémon en el mostrador a la alegre enfermera.
    -Además quería recoger un paquete del Profesor Galache- apuntó Jorge deseando ver el invento del Profesor Galache.
    -¿Eres Jorge, verdad?- respondió rápidamente la enfermera entregándole las balls a su ayudante. En pocos minutos se los devolvío- Aquí tienes, tus pokémon revosan energías. El paquete lo guardé por aquí… - la enfermera se agachó bajo el mostrados buscando nuevamente la máquina- ¿Dónde lo puse? ¿Yo juraría…?
    -¡¡¡Aaaaaaaaah!!!- el chillido de Jorge resonó en todo el edificio y las personas que allí estaban dieron un brinco del susto.
    -¿Qué ocurre? ¿A que vienen esos gritos? En este lugar hay pokémon que necesitan descansar.
    -¡Mi Pokedex no está!- Jorge rebuscó en su mochila y se palpó todos los bolsillos- La he perdido…
    -Cuando Miguel te empujó aquel día en la Cueva Magma, ¿recogiste todo lo que se te cayó?- preguntó Hipo aún con el corazón en la boca del susto.
    -Creo que sí… No sé…
    -¿Pero no la sacaste en la Reserva de Pokémon?- preguntó Raúl viendo la preocupación de Jorge en sus ojos.
    -Me parece que no. Usamos la de Hipo. Esa que se abre para arriba y es amarilla.
    -Carla…
    -¿Cómo dices Hipo?
    -Antes de irse el Equipo Cirio, vi a Carla agacharse. Quizás fue para coger tu Pokédex.
    -Esa Pokédex ha pertenecido a mi familia durante varias generaciones… ¡Es una reliquia familiar!... ¿Qué voy a hacer?...- Jorge muy triste y derrumbado salió del Centro Pokémon a paso ligero.
    El joven entrenador se sentó en el borde de una de las famosas fuentes de la ciudad. Incluso le llegaban algunas gotas a su cazadora vaquera.
    -Estás aquí- Hipo y Raúl llegaron fatigados a la fuente- Te dejabas tus pokémon y la máquina del Profesor Galache.
    -Ah sí…gracias chicos…
    -Jorge no te preocupes. No merece la pena ponerse triste.
    -Raúl tiene razón. Irremediablemente, nos cruzaremos otra vez con el Equipo Cirio, me temo, y Raúl y yo sacaremos todos nuestros pokémon si es necesario para ayudarte a recuperar la Pokédex. Debes recordar que no estás solo. Nos tienes a nosotros y a tus pokémon- las palabras calaron muy hondo en Jorge, que recuperó su estado de ánimo.
    -Muchas gracias- Jorge abrazó a sus dos amigos- No debo derrumbarme. ¡Debo seguir adelante e intentar recuperarla!
    -¡Bien dicho!
    -Pero primeros vamos a comer- Hipo y Raúl cayeron al suelo escandalosamente al oir a Jorge- No podemos seguir el camino sin recargar energías antes. Mi tío tiene un restaurante aquí, en Ciudad Aguamarina. Yo os invito.
    -Como le cambia la cara de un segundo a otro cuando se habla de comida…
    Tras recorrer unas aceras adoquinadas y saltando algunos pequeños canales de agua, nuestros tres amigos llegaron al restaurante. La fachada estaba ambientada en un café del viejo oeste.
    -¡Bueno, bueno! ¿A quién tenemos aquí? ¡Si es mi sobrino preferido!- el hombre agarró a Jorge como si fuera una pelea de sumo y le frotó el pelo con el puño cerrado- Y parece que no vienes solo…
    -Hola. Soy Hipo.
    -Yo me llamo Raúl, encantado.
    -Son dos amigos míos. Los tres recorremos la región.
    -¡Que recuerdos…! Todavía me acuerdo de mi primera aventura pokémon… Lo pasamos bien, eh- el tío de Jorge miró a un Wobbuffet.
    -¡Un Wobbuffet!- se sorprendió Hipo al no haber visto nunca uno tan de cerca.
    Wobbuffet del tío de Jorge
    -<<Wobbuffet pokémon de tipo Psíquico. Wobbuffet es conocido como el pokémon que nunca ataca, sólo aguanta pacientemente los ataques del contrario, para devolvérselos con más poder>>
    -El primer pokémon de mi tío fue un Wyanut, la preevolución de Wobbuffet. Ellos consiguieron todas las medallas de Caroshm y llegaron incluso ante el Alto Mando de aquel entonces.
    -¡Eh! Según lo cuentas parece que somos unos carcas del siglo pasado- los tres jóvenes se rieron gratamente- Pasad por aquí. Tendréis hambre, ¿verdad? Por favor, Wobbuffet preparalo todo.
    -La verdad es que sí, tenemos hambre. Muchas gracias.
    -¡De nada!- mientras decía esto a viva voz, abrazó a lo sumo a los tres entrenadores cortándoles la circulación y sin poder respirar.
    La cómida típica de Ciudad Agumarina, sobe todo pescado aunque también carne, dio paso al postre y fue cuando Jorge le explicó todo lo sucedido con la Pokedex a su tío.
    -¡¿La Pokédex familiar?!
    -Lo siento… se me cayó al suelo… y me la quitaron… o eso creo…
    -¡¿La Pokédex familiar?!- el tío de Jorge no se creía lo que le estaba diciendo su sobrino- ¡Esa Pokédex tiene más años que vosotros tres juntos! ¡Todos en nuestra familia la hemos usado en nuestra primera aventura pokémon!
    -¿Me podrías prestar una mientras la recupero?
    El dueño del restaurante, a punto de desgarrarse la camiseta ancha y casi los pantalones de nailon del enfado que tenía, rebuscó en uno de los cajones del mostrador de la entrada.
    -¿Dónde estaba…? Yo sé que aquí había una…- el hombre comenzó a sacar cosas del cajón: un ventilador portátil, unos folletos del restaurante, unos bolígrafos, un teclado de ordenador,…
    -¿Ese cajón tiene fondo?- preguntó retóricamente Hipo mientras se disponía a probar un magnifico tazón de natillas.
    -¡La encontré!- gritó el dueño del restaurante, asustando a todos los presentes. Hipo tosió varias veces hasta que las natillas le salieron por la nariz.
    -¡Aargh!
    -A mí se me ha quitado el hambre…- respondió Raúl separando su postre con la mano.

    domingo, 7 de noviembre de 2010

    HISTORIA 1.0, Capítulo 7

    Enlace Capítulo 6

    Capítulo 7: La familia aumenta con Nincada, Mareep y Wailmer.

    Los tres amigos ya estaban muy cerca de Ciudad Aguamarina pero algo les llamó la atención. Se trataba de una pequeña casa con una gran pradera tras ella.
    -Mis padres me han hablado sobre esta reserva natural. Hay pokémon de muchos tipos y te dan la opción de adoptar el que desees por un módico precio- explicó Raúl con todo detalle.
    -Podríamos acercarnos a echar un ojo. Seguro que hay pokémon muy interesantes.
    Cuando se disponían a andar para ir a la reserva, el móvil de Jorge comenzó a sonar.
    -Es el Profesor Galache- señaló Jorge viendo la pantalla- ¿Sí?
    -Menuda musiquita le tiene- Hipo y Raúl se rieron.
    -¡No os riais de mí! Profesor, ¿puede repetir?
    -Te estaba diciendo que he desarrollado una nueva máquina para el envío de pokémon. Con ella podrás enviarme un pokémon o yo podré enviarte uno, directamente y sin tener que depender de un Centro Pokémon. Así de sencillo.
    -¡Suena bien! ¡Que útil, profesor!
    -Uno de mis ayudantes ha dejado la tuya en el Centro Pokémon de Ciudad Aguamarina. Ya les ha dicho a las enfermeras que es para ti.
    -Muchas gracias.
    -De nada Jorge. Estamos para ayudar. Disfruta de los pokémon, adiós.
    -Adiós profesor.
    Jorge guardó el móvil en el bolsillo pequeño de su mochila.
    -¿Era el Profesor Galache?- preguntó Raúl sorprendido- ¡Es toda una eminencia de los pokémon!
    -Sí, me ha hecho un regalo y tenemos que recogerlo en el centro pokémon de Ciudad Aguamarina. Pero primero visitemos la reserva de pokémon. ¡Tengo mucha curiosidad por saber que tipos de pokémon tienen!
    Los tres jóvenes a travesaron el gran portón que estaba abierto de par en par. La entrada de la casa estaba decorada como una de pueblo; papel de colores apagados en las paredes, muebles antiguos, fotos en color sepia,… Lo que desentonaba un poco era un gran mostrador de cristal traslucido en uno de los laterales.
    -Bienvenidos a la Reserva Natural ‘Segunda Oportunidad’- una señora de unos sesenta años les recibió. Vestía ropa del siglo pasado y un mandil de colores llamativos. Además llevaba colgado al cuello con una fina y dorada cadenita sus gafas de cerca.
    -Hola. Nos gustaría ver sus pokémon si es posible.
    -¡Claro! Pasad, pasad. No seáis vergonzosos- la mujer casi los empujó por la puerta que había justo en frente de la de la entrada. A travesaron un mal iluminado pasillo y salieron a la pradera.
    -Podeis sacar vuestros pokémon para que jueguen con los nuestros y para que se relajen junto a vosotros. Podeis quedaros todo el tiempo que queráis. ¡Nos encanta tener visitas!
    -Muchas gracias- agradecieron los tres jóvenes al unísono.
    La mujer regresó al mostrador de la entrada y nuestros amigos decidieron hacer el almuerzo en aquel fantástico lugar.
    -A descansar Spheal, Pidgey, Vigoroth y Cynda.
    -Vosotros también Electrike, Elekid y Minun. ¡Oye tú más desmacio!- el último se puso a corretear a gran velocidad por la pradera.
    -A jugar Squirtle y Poliwhirl. Es hora del almuerzo.
    Mientras Hipo intentaba tranquilizar a Minun, Jorge preparaba la mesa. Raúl encendió una pequeña hogera y sacó una de sus cazuelas donde comenzó a cocinar. Los pokémon jugueteaban con los de la reserva.
    -Vigoroth, ¿qué te parece si entrenamos un poco mientras Raúl termina la comida?- el pokémon de cuerpo inquieto asintió con la cabeza y dio saltos. Jorge señaló un viejo árbol seco - ¡Usa Puño Certero contra aquel árbol! - Vigoroth obedeció, cargó su puño de energía y destruyó el tronco sin problemas. Ahora Jorge colocó varias piedras de un tamaño medio en las ramas de un árbol. Se bajó y dio la orden - ¡Golpes Furia a cada una de ellas!- en apenas una decima de minuto, Vigoroth tiró al suelo todas con movimientos secos y precisos- Sigues en plena forma. Al final has sido todo un fichaje. Me encanta tenerte en mi equipo- tras decir esto, el pokémon emitió una lagrimita y se lanzó a los brazos de Jorge, cayendo los dos de espaldas.
    Poliwhirl había visto toda la escena y se acercó  a ellos con aires decididos.
    -¿Ocurre algo Poliwhirl?- le preguntó Jorge al pokémon mientras se sacudía el polvo de la ropa.
    Poliwhirl comenzó a hablar y a mover los puños arriba y abajo.
    -Creo que quiere que le enseñes a pelear igual que Vigoroth- apuntó Raúl mientras removía el contenido de la olla- Recordad que Poliwhirl era todo un héroe donde vivía. Yo tampoco quiero que eso se pierda.
    -Muy bien Poliwhirl. Vigoroth y yo te enseñaremos todo lo que sabemos.
    Cuando se disponían a practicar los movimientos, el Equipo Cirio hizo acto de presencia, por lo que su almuerzo tendría que posponerse.
    -Tomaremos prestados estos pokémon, queridos- Carla metió en su gran bolsa a Squirtle y a Cynda entre otros de la reserva- ¡Uf! Como pesais. Deberíais poneros a dieta, queridos.
    -¡Eh!- la dueña de la reserva salió con un rodillo de cocina en la mano.
    -¡Ay dios!- dijeron todos al verla.
    Como estaban lejos de la puerta, Hipo decidió calmarla mientras Jorge y Raúl se ocupaban del Equipo Cirio.
    -Venga Vigoroth, en guardia.
    -Tú también Poliwhirl, salvemos a nuestros pokémon.
    -Hoy tengo un as, queridos- Carla sacó una ball reluciente y la lanzó elegantemente- Adelante querida- un fastuoso Espeon hizo aparición. Su pelaje y la pequeña esfera de su frente brillaban con la luz del sol- Mi maravilloso Eevee evolucionó esta mañana en este bellísimo Espeon- señaló la ladrona alargando la pronunciación de “bellísimo”.
    -Así que eso es un Espeon. Miraré la Pokédex.
    Espeon de Carla
    -<<Espeon Pokémon de tipo Psíquico. Es la forma evolucionada de Eevee más inteligente. Posee una gran intuición por las cosas que ocurren a su alrededor, teniendo incluso en algunas ocasiones premoniciones del futuro>>
    -Ayuda a Espeon Zangoose- Miguel no se quedó atrás y apoyo a su compañera.
    Jorge, Raúl y sus pokémon no se achandaron y lanzaron órdenes a sus pokémon.
    -Vigoroth Puño Certero.
    -Poliwhirl Demolición.
    -Rápido Espeon, ¡Confusión!- La evolución de Eevee los frenó en seco una vez hubo canalizado sus poderes mentales a través de un intenso destello de la joya de su frente. Carla emitió una risita a alto volumen -Lánzalos, querida.
    Los dos pokémon aterrizaron en el terreno.
    -¡Que daño!- pensaron los dos entrenadores.
    -Sé que todavía puedes seguir Poliwhirl. ¡Usa Burbuja!
    La nube de burbujas aturdió a los maleantes y fue el momento justo para atacar directamente.
    -¡Vigoroth Golpes furia!
    -¡Poliwhirl Doblebofetón!
    Ambos pokémon iniciaron una serie de golpes rápidos pero precisos contra sus rivales.
    -¡Ah! ¡Mi Espeon! Querida, no te dejes abofetear así. Atácales con Rapidez.
    Vigoroth y Poliwhirl destruyeron cada estrella lanzada por Espeon con sus puños.
    -Enseñales tu fuerza Zangoose. ¡Garra Brutal!
    -¡Esquivadlo!- los dos pokémon obedecieron saltando cada uno a un lado.
    La dueña ya estaba más relajada, dentro de lo que cabe. Hipo y ella liberaron a los pokémon capturados aprovechando el fulgor del combate.
    -¡Siempre nos hacen lo mismo Miguel! ¡Así no ganamos, querido!
    -O te ayudo o te defiendo. Las dos cosas no puedo Carla.
    -Acabemos con esto, ni ellos mismos se entienden. ¡Vigoroth Puño Certero!
    -¡Poliwhirl, tú usa Demolición!
    Los dos integrantes del Equipo Cirio y sus pokémon salieron volando por los aires, perdiéndose entre la vegetación de la ruta hasta ser frenados por un árbol considerable. Viendo el resultado de su plan, optaron por huir a pie.
    Nincada de Jorge
    -¡Muchas gracias!- la mujer abrazó y besó a los tres jóvenes y también a Vigoroth y Poliwhirl tan fuerte que les dejó un oído pitando- Yo sola no hubiera podido con ellos.
    -De nada señora. Era nuestro deber ayudarla y, además, ha sido un entrenamiento perfecto para mi Vigoroth.
    -No seáis humildes. Como agradecimiento os dejo que adoptéis algún pokémon de la reserva. ¡Totalmente gratis! Tenemos tantos y son todos tan cariñosos que estoy segura que enseguida os cogen apego.
    Nuestros amigos aceptaron la oferta, ya que no podían negarse ante aquella señora tan carismática.
    Después de unos minutos, los tres regresaron al campamento montado acompañados de un pokémon.
    -A mí me gustaría entrenar este Nincada- apuntó Jorge con el pokémon entre los brazos- Me ha llamado mucho la atención y parece muy robusto.
    Mareep de Hipotenusa
    -Pues yo este precioso Mareep- Hipo tenía los pelos de punta debido a la electricidad estática del pokémon- ¿A que es una ricura?
    -¡Y yo con este!
    Jorge, Hipo, la señora y los pokémon se tuvieron que echar a un lado cuando Raúl dejó en el suelo un gran Wailmer.
    -¿Cómo lo has traído hasta aquí, hijo? ¡Si pesan un quintal!
    -¡Adoro los pokémon de tipo Agua!- apuntó Raúl con una sonrisa de oreja a oreja- Aunque creo que me he luxado algo…
    Después de terminar el papeleo y recibir las poké balls, almorzaron ya casi al mediodía una merecida comida que se habían ganado a pulso.
    -¡Delicioso!- apuntaron al mismo tiempo Jorge e Hipo con un festín de sabores en sus paladares.
    Wailmer de Raúl
    -¿Qué os esperabais?- respondió Raúl casi ofendido.