viernes, 18 de febrero de 2011

Las sombras de la ciudad I

 
Las sombras de la ciudad


Cuando una idea se te queda en la cabeza tu mundo gira entorno a esa idea. Cuando eres niño creces entorno a héroes, Superman, Spider-man, Hercules, el príncipe azul, los Power Ranger,… Gente que lucha por los débiles de forma altruista. Pero al crecer descubres que eso no existe. Que la gente no lucha por nada, si necesitas algo tienes que pagar por ello o si necesitas que alguien te defienda muy difícilmente encontraras a algún buen samaritano que haga algo más que mirarte, si llega a eso, o grabarte con el móvil. Por eso en mi cabeza se centraba la idea de convertirme en el altruista, el héroe, ocultar mi rostro y luchar.
Llevo años viendo como el caos, la violencia, las drogas y el alcohol se apoderan de la justicia y el sentido del deber.
Poco a poco fui formando al héroe. Primero el entrenamiento, si quería ganar debía ser el mejor. Pesas, futing, artes marciales, primeros auxilios, electrónica, química, física,… Todo aquello que pudiera serme útil para mi propósito, necesitaba estar al máximo y poco a poco lo conseguí.
Mi genética ayuda, soy grande y fuerte pero no lo suficiente, necesitaba ser un autentico atleta y con los meses lo conseguí aunque no fue fácil. Con entrenamiento estudios y trabajo apenas tenía unas pocas horas para relajarme y pensar en mi mismo. Lo mejor es que incluso en esos breves momentos de paz solo podía pensar en que necesitaba para seguir adelante.
 Pocos meses después de comenzar con esto la necesidad de salir por primera vez me mataba por dentro, si, era la hora, lo necesitaba, solo para saber que podía hacerlo. A estas alturas ya tenía mi traje y mi imagen, perno no un nombre. El traje era sencillo, no disponía de técnica para mejorar mi equipamiento, apenas discos caseros hechos con chapa reciclada, cuerda, y polvos hechos de plantas pica pica, la verdad toda resultaba ridículo, pero parecía útil. El traje era negro con pasamontañas cosido a mano, guantes de cuero, botas y un cinturón modificado con bolsillos para el equipo. Una vez listo al verme en el espejo me vi ridículo y casi no salgo de casa pero la emoción me lanzó a la calle por la ventana de mi casa, salté al árbol cercano y descendí dos pisos por una cuerda que ocultaría con un mecanismo que la subía con un cable fino y casi invisible de pesca.
El Reloj del poste de publicidad rezaba las 2:13, en pleno diciembre y con casi -2ªC, Por suerte aproveche la oferta de camisetas térmicas un pantalón de esquí negro que había en una tienda en internet.
El frió me lleno los pulmones casi quemándolos y gracias al entrenamiento y lo que leí aprendí la importancia de calentar y mantener la temperatura en cuello y garganta y cerrar la entrada de aire para no respirar el aire frio directamente. Corrí por la calle y llegue al cruce de mi calle con el cuerpo listo para lo que se presentase.
Era viernes y sabía dónde podría encontrar problemas, zonas de marcha, parques apartados de casas y pubs con mala reputación, el Tuenti me ayudo a encontrarlas zonas y hacer un mapa.
Hoy iba al sur del punto de partida, la zona industrial, un foco de pandas y ladrones que requería que al menos la reconociera. El camino fue tranquilo apenas algunos jóvenes borrachos y alguna familia que volvía de visitar algún familiar por las fiestas. Las luces entorpecían mi trabajo de ocultarme pero a la vez creaban distracción y puntos de sombra más marcados por donde moverme.
Tras subir una cuesta vacía cerca de unos edificios a carrera ligera un grito y un sonido de cristal roto me paró y vi en la perpendicular a la calle otra más pequeña donde había una tienda de alimentación con cosas tiradas que salían de la tienda.  Me acerque y me coloqué pegado al lateral derecho en la pared, muy típico sí, me asome y pude ver a tres hombres, metro ochenta, fuertes y con bates, gamberros. Habían roto el mostrador y el dueño estaba de pie contra los estantes del fondo. Intenté pensar rápido, espectacular con entrada a la vista y rápida actuación. Poco útil aun. Entrada sigilosa me pongo detrás y acabo uno a uno. Si era la mejor idea.  Cuando me dispuse a entrar vi algo que me bloque por completo, uno llevaba pistola y estaba nervioso, peligroso y útil, me centre, en eso, si estaba nervioso no le gustaría algo de oscuridad. Un fluorescente en mitad del techo y apenas luz exterior, perfecta.
Tire un disco a la luz y salto en pedazos. Le cayeron a uno encima que recibió algunos cortes y se quedo en el suelo tirado quitándose cristales, los otros dos actuaron rápido el de la pistola apuntó a la puerta pero yo ya estaba dentro detrás de ellos. La tienda estaba dividida en dos por un estante metálico, en la parte derecha, cerca de la puerta, el mostrador en la pared opuesta a donde estaba yo. Me coloqué tras el estante y esperé a ve la reacción. Los dos comenzaron a mosquearse y se separaron, uno fue por el de la derecha y el otro por la izquierda, se juntaron en donde yo estaba pero pude colgarme de una tubería del techo.
El del arma volvió por el pasillo del que había venido y el otro también, bajé y noquee al del bate, me coloqué detrás, le quite el bate y le deje seco de un golpe. Comprobé que respiraba y tenía pulso, y volví al fondo de la tienda. El de la pistola vio el cuerpo de su compañero y fue hacia él. Le dio un par de tortas y no reaccionaba, durante un momento miro hacia la sobra donde estaba oculto, luego salió corriendo por la puerta y salí detrás de él.
Era una trampa, esperó a que saliera y me dio un culatazo en la cabeza, apenas me dio tiempo a protegerme y caí al suelo mareado, me centre y vi al tío apuntándome a la cabeza gritándome y pegándome alguna patada.
Volvía a centrarme y olvidarme del golpe, difícil pero pude hacerlo. Esto era mi fin y no podía remediarlo, el arma iba de un lado al otro y se paraba en mi cabeza. Pensé algo rápido, cogi un disco y lo tiré disimuladamente hacía el fondo de la calle se giró y aproveche para patearle el arma, me levante y le noquee de un puñetazo directo.
Todo estaba controlado por fin y solo quedaba uno que salió corriendo al verme, perfecto, publicidad. Cogí el dinero que llevaba en el bolsillo, descargué la pistola y la tiré a la alcantarilla. Entre en la tienda, le quite el dinero al otro tío y se lo di todo el dueño que estaba agazapado tras el mostrador, Modulé mi voz y dije, “Úsalo para pagar la reparación, llama a la policía y di que me has visto, ahora esta ciudad es mía” y salí de la tienda andando hasta la puerta, después corrí hasta llegar a casa, subí por el árbol y agotado, temblando y sudando tire la ropa sobre la silla de mi cuarto y me tumbé en la cama.  Dormí hasta la hora de ir a trabajar y me desperté pensando si había pasado o era un sueño. Abrí los ojos y vi el traje, la máscara me miraba y me corroboraba que había pasado, me reí pensando que casi muero y que me había encantado esa sensación.

2 comentarios:

  1. wow... cómo mola... pero... cuida un poco la ortografía, que cuesta leer a veces... mola mola!

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  2. Un batman de poca monta... me gusta.
    Aunque tengo que poner pegas.
    Demasiado preciso y certero para ser su primera noche de vigilancia.
    Este tipo de pesonas existe en la realidad. No sé si lo sabes (lo comentaron en milenio3 la semana del estreno de Kick Ass)
    No sé si quieres que sea realista pero si es así deberías mirar algunos casos reales.
    Por ciero. La narración está bién pero En Mi Opinión (EMO) creo que deberías adornar un poco las peleas.
    Ejemplo: "Me desplazo con cuidado de no ser visto y me acerco sigiloso al del bate. La mano derecha, en la cual sostiene el bate, está separada del cuerpo por lo que le arrebato el arma con facilidad y la uso para noquearle de un golpe en la sien. El ruido alerta a su compañero por lo que reacciono lo más rápido que puedo y me oculto nuevamente." Es lento de contar pero te sumerge más en la trama.
    Bueno, es tan sólo una crítica constructiva y la opinión de un lector. Pero cada cual escribe como le sale de los cojones.
    Espero el capítulo dos.
    Un saludo.

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